preparación de exámenes de Trinity y Cambridge en Albacete

Examinando la obsesión

Ya que sé que tienes muchas más cosas por hacer, voy a empezar con las conclusiones. Sin embargo, si tienes tiempo y ganas de averiguar más detalles, los argumentos siguen después.

 

En resumen: ¡Qué no se te olvide disfrutar de aprender inglés! Los títulos oficiales pueden ser una necesidad o una motivación, pero solo son un trozo de papel.

Aprender inglés puede ser mucho más.

 

Mis consejos a alumnos y padres (y a amigos si me preguntan)

 

– Antes de gastar mucho dinero en tasas de exámenes, pregúntate: ¿Necesito un título oficial? ¿Para qué? Si hay una buena respuesta, ¡adelante!

– No hay ningún porqué presentar a niños a exámenes oficiales porque tienden a consumir la curiosidad y el entusiasmo de aprendizaje reemplazándolos con una obsesión por las notas. Los padres no deberían ceder a la presión de otros padres: ¡¡deja que los niños desarrollen un encanto con el aprendizaje antes de etiquetarles con números!!

– No confundas aprobar un examen con un nivel de inglés del «mundo real». Un certificado de B2 no concede confianza automática utilizando el inglés en conversaciones callejeras auténticas, o entendiendo normas sociales como la formalidad, que van mucho más allá de la habilidad lingüística.

– Los exámenes pueden dar una motivación para aprender inglés. Sin embargo, también pon objetivos del «mundo real», por ejemplo sobrevivir un viaje a Londres sin hablar castellano, terminar una novela en inglés o entender una peli en inglés en la Filmoteca sin leer los subtítulos.

 

¿Cuáles son los argumentos principales a favor y en contra de presentarse a exámenes?

 

Por esta época, alumnos (o sus padres) tienen que decidir si deberían apuntarse a la ronda de verano de exámenes externos (Cambridge o Trinity) para intentar coronar el curso con un título oficial.

 

Aunque desde siempre se han visto los exámenes como una parte integral del aprendizaje, no creo que se complementen en muchos casos. De hecho, dentro de mi asociación global de enseñanza IATEFL, ha crecido el debate sobre si estos exámenes externos apoyan o perjudican el aprendizaje de inglés en general, y se discute sobre sus efectos en el individuo y en la sociedad.

A FAVOR

 

 

    1. Medir el progreso es una parte importante del aprendizaje.

 

 

  1. Los exámenes dan una motivación para estudiar, y una dirección clara cuando se fijan objetivos.

 

  1. Evaluación independiente: es imparcial y no está afectada por relaciones profesor-alumno o profesor-padre.

 

  1. Tener que aportar pruebas duras de nivel a través de un título oficial disminuye la posibilidad de enchufismo y nepotismo a la hora de contratar para trabajos.

EN CONTRA

 

  1. El coste. Desafortunadamente, suele ser los alumnos en paro quienes más necesitan un título para mejorar sus currículos, no aquellos con una renta disponible (un examen de B2 cuesta casi 200 euros).

 

  1. Provocan ansiedad (en numerosos casos extremísimos en Asia, compañeros de IATEFL han señalado estrés sobre exámenes como un factor contribuyente a suicidios de alumnos).

 

  1. Animan un enfoque total sobre las notas, en vez de diversión o estudiar temas más prácticos.

 

  1. Aprenden por memorización. Poco interés en el desarrollo de habilidades de pensamientos críticos independientes o de investigación.

 

 

  1. Algunas organizaciones utilizan el nivel de inglés como un bloque a progreso académico o profesional. Por ejemplo, se necesita un título de B1 para conseguir un certificado de la carrera en muchas universidades españolas, aunque la carrera no tiene nada que ver con el inglés.

¿Y qué? ¿Quién de verdad está sufriendo de una cultura enfocada en los exámenes?

 

Para muchos adultos, aunque no se suele describirlos como divertidos, los exámenes son un mal necesario para ganar otra cualificación o acceder a otro nivel profesional o académico.

Sin embargo, en mi opinión, obligar a niños y adolescentes jóvenes a pasar por el estrés de preparar y presentarse a exámenes externos no tiene ningún beneficio de educación o desarrollo personal, y cuando los padres me preguntan, recomiendo no presentarse a exámenes oficiales hasta los 15 o 16 años.

De hecho, sobre todo con respeto a los puntos 2, 3 y 4 en la columna de ´En Contra´ de arriba, los veo como una experiencia educativa negativa para estos jóvenes, lo que destruye el desarrollo de habilidades y valores más importantes en este paso de su educación. Citando al experto de enseñanza de inglés Richard Smith:

«El objetivo utilitario de “competencia” llega a dominar otros…valores educativos, por ejemplo entendimiento intercultural, autonomía del alumno del idioma y agradecimiento literario» (Smith, R., ELT Journal/IATEFL Debate: Language testing does more harm than good, IATEFL 2015 Manchester Conference Selections, IATEFL, 2016, p.192).

Because I know that you have many other things to do, I´m going to start with the conclusions. Then if you have time and want to find out the details, the arguments follow.

 

Overall: Don’t forget to enjoy learning English. Official titles can be a necessity and/or a motivation, but they are only a piece of paper.

Learning English can be so much more.

 

My advice to students and parents (and friends if they ask)

 

– Before spending a lot of money on exam fees, ask yourself: “Do I need the official title? What for?” If you can find a convincing answer, go ahead!

– It´s pointless doing official exams from a young age because they tend to corrode curiosity and enthusiasm for learning, replacing them with obsession with marks. Parents should not succumb to pressure from other parents – let the kids develop a love of learning before labelling them with numbers!!

– Don’t confuse passing an exam with a “real world” English level. A B2 certificate does not grant you automatic confidence using English in authentic street-level conversations, or understanding social norms such as politeness, that go far beyond linguistic capability.

– Exams can provide motivation to learn English. However, also set “real world” goals e.g. getting through a trip to London speaking only English, finishing a novel in English, or understanding an English-language film without reading the subtitles.

 

What are the main arguments for and against taking exams­?

 

This time of year, students (or their parents) have to decide whether to sign up to the summer round of external exams (Cambridge or Trinity) to try to crown the academic year with an official title.

 

Although exams have always been seen as an integral part of learning, I don´t believe the two complement each other in many cases. In fact, within my global teaching association IATEFL, there has been a growing debate on whether these external exams help or hinder the learning of English on the whole, and interesting discussions on their ´washback´ (effects) on individuals and society.

PROS

 

1. Measuring progress is an important part of learning.

 

 

2. Exams provide a motivation to study, and a clear direction when goal-setting.

 

 

3. Independent assessment is unbiased and unaffected by teacher-student or teacher-parent relationships.

 

 

4. Having to provide hard proof of level through an official title decreases the chances of cronyism and nepotism when hiring for jobs.

CONS

 

1. The expense. Unfortunately, it’s often unemployed students who most need a title to boost their CVs, not those with a disposable income (a B2 exam costs nearly 200 euros).

 

2. Provoking anxiety (in several very extreme cases in Asia, IATEFL colleagues have reported exam stress as a contributing factor to student suicides).

 

3. Encouraging a complete focus on marks, not enjoyment or studying more practical topics.

 

4. Learning by memorisation. Little interest in developing critical independent thinking or investigation skills.

 

5. Organisations using English level as a roadblock to academic or professional advancement e.g. needing a B1 level to get one’s degree certificate at many Spanish universities, although the degree has nothing to do with English.

So what? Who is really suffering from an exam-focused culture?

 

For many adults, although seldom described as enjoyable, exams are a necessary evil to gain another qualification or get to another level professionally or academically.

However, in my opinion, putting children and young teenagers through the stress of preparing and taking external exams has no pedagogical or developmental benefit, and when consulted by parents, I recommend not taking any official exam until 15 or 16 years old.

In fact, particularly regarding points 2, 3 and 4 in the Cons column above, I see them as a negative educational experience for these young people, which destroys the development of more important skills and values at this stage of their education. To quote TEFL expert Richard Smith:

´The utilitarian goal of ´proficiency´ comes to predominate at the expense of other…educational values, for example, intercultural understanding, language learner autonomy and literary appreciation´ (Smith, R., ELT Journal/IATEFL Debate: Language testing does more harm than good, IATEFL 2015 Manchester Conference Selections, IATEFL, 2016, p.192).


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